jueves, 20 de febrero de 2014

Aprender a esquivar

Inconscientemente, creo que le di una nueva oportunidad, hoy fue la segunda vez que nos vimos de ésta nueva etapa, pero cuando creí que estaba todo bien, que por ahora me iba bancando bien los pequeños problemas, me doy cuenta que los fantasmas del pasado me visitan y me termino acostando con una angustia en la garganta que no entiendo de donde viene, pero que me dan ganas de llorar lagrimas que no salen, sin saber por qué y se me acumulan en medio del pecho. Se le suma el insomnio, y empiezan a caer las respuestas, empiezo a carburar sobre la última charla, muy alejada a la primera, como siempre, y tratando de hacerme creer que estoy gastando el tiempo, una vez mas.
Hace cinco años que apuesto a la misma ficha y nunca gané. Ya no tengo qué apostar ni energias para hacerlo mas. Tengo miedo. Siento que siempre fui usada y que voy a serlo una vez mas. Siento que no sirvo para que me quieran. Me siento una meretriz, que cambia lo mejor de sí para sentirse querida por un ratito. Empecé a sentir que de la charla de hoy no sacamos nada bueno, porque cuando no discutíamos por idioteces, hablábamos de sexo (que no practicamos).
Tengo opciones esperando que les de luz verde y no me lo estoy permitiendo, gente con quien tengo mucho mas en común que el color de pelo; gustos musicales, culturales y hasta la misma carrera, pero NO, no me lo permito, por miedo, miedo a la misma desilusión de antes. Es que soy de las que prefieren tropezarse mil veces con la misma piedra, a descubrir que las demás también me hacen tropezar. Por que ahí duele mas, vos si ya sabes que te hace caer, a la segunda pones las manos y te proteges, pero si no sabes.. es cuando empezas a creer que el problema sos vos, a creerte diminuta, inútil, inservible, empezas a dejar que te pasen por arriba, a que te usen, y cuando queres acordar te volviste loca. Pero de la locura verdadera, esa misma que te lleva a convivir con 23 gatos bajo el mismo techo (Y de los de cuatro patas).Empiezo a sospechar que transito lo mismo que la ultima vez que vi a Ovárico. Empezar a aceptar y asumir que no daba para mas, que debía superarlo porque juntos no íbamos a llegar a buen puerto, aunque claro, esa vez fue mucho mas fácil, ya que no conocía a su familia, ni era amiga de sus hermanos y mucho menos había estado un año junto a él. 

Temo que éste sea el principio del fin, y creo que no tanto por tener que dejarlo ir, sino mas bien por tener que conocer a alguien mas y que cuando suceda lo mismo, o de ser yo la que termine lastimando.
No voy a avivar el fuego, que se encargue él, pero en algún momento va a haber que hablarlo, eso de que las cenizas ya se están volando..

Me hace fuerte caer, y levantarme. 

2 comentarios:

  1. Uy, fue como leer algo que nunca escribí. Porque ya lo viví (y aún quedan restos), es un asco.
    Si me pongo a dar detalles me largo a llorar (?).
    Yo no tengo nada a lo que darle luz verde, porque tengo puestos tantos filtros para encontrar sólo, y sólo, una perfección (como la que ya tuve...), que creo que jamás voy a encontrar nada otra vez. Ni voy a querer nada otra vez. O todo o nada. Da para charla larga.

    Qué cosa con nuestros corazoncitos cerebrísticos, eh...

    PD: Gracias por pasarte, la puerta siempre está entreabierta!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ah si che, somos complicadas, igual.. de tanto esperar la luz verde ya se puso roja.. va, creo que ya se apagó, ese es el riesgo de no querer con el cerebro..

      Es lindo hacer catarsis por los blogs, nos ahorramos en psicologos!

      Gracias por pasar, siempre bienvenida! :)

      Eliminar