miércoles, 22 de enero de 2014

Alineación. Los cinco.

Yo no se si es una señal del destino o si es el propio destino, el que teníamos escrito desde el comienzo de los tiempos, los caminos que se vuelven a cruzar, tanto asi como las miradas, la gente alrededor, que nos quiere a los dos y busca encontrarnos, aunque nosotros esquivemos la vista, o al menos yo lo haga. Quien diría que 4 años después de que todo se vuelva cenizas, haríamos lo que no hicimos en el transcurso de nuestra relación, pero ésta vez, sin sentimientos en el medio, sin palabras entre los dos, sin frases fluidas, y mucho menos invitación de él. Como ya sabían, me hice muy amiga de mi ex-cuñada, y la relación con sus padres también es excelente, me tratan como a una hija mas y yo los quiero como parte de mi familia, aunque políticamente ya no lo seamos.  Luego de una tarde de playa con ella, y una charla que tuve con mi ex-suegra en la que me confesó que él me adoraba, y que estaba embobado conmigo cuando estábamos juntos, fui invitada por sus padres a cenar, lo que nunca imaginé era que él también lo estaba. Llegamos a la casa y ahi lo veo, entre el baño y yo, sentado con su padre, creí que el piso se me iba, quedé perpleja, no sabia que hacer, saludarlo o no, pasar corriendo al baño (que lo necesitaba) o no. Lo saludé, saludé a su padre y entré, mientras escuchaba los halagos de su madre hacia mi persona, (y ahí percaté que lo que me había hecho en la cabeza era abominable). Nunca creí que iba a estar ahí, supuse que estaría durmiendo, o ni siquiera estaría, luego de la invitación insistente de su madre nunca pensé que nos iban a cruzar. Pasamos a la mesa, era la invitada de honor, todos querían atenderme, menos él, claro está. Y ahí estábamos los cinco, ellos me hablaban a mi, él le hablaba a ellos, todos miraban el partido, menos yo, porque él se había sentado frente al televisor, siempre en el medio (acaso será una señal?). Yo no sabía donde meterme, comía incómoda, quería hacerme chiquitita, aunque cierta parte de mi estaba tranquila, se sentía a gusto de estar ahi, de estar haciendo lo que pudimos haber hecho mucho antes, uno sentado al lado del otro. Hasta que por fin me tiró una frase, la única de toda la noche, la pensó, decidió si decírmela o no unos segundos, levantó la mirada y con una sonrisa entre vergüenza y picardía largó: "Te preguntó si te gustaba no si querías.." y bajo la cabeza, luego de que su madre me hubiera preguntado si me gustaba el helado. Para ustedes será una estupidez, para mi, fue lo mas lindo que me dijeron en lo que va del año. Le contesté y siguió cada uno en la suya. Debo admitir que se me encogió el corazón cuando en la mitad de la cena le llegó un mensaje, llamenle celos o como prefieran, pero de alguna forma me tocó. Nunca creí que iba a ser participe de un momento así, de todas formas, me llena de orgullo poder haberlo hecho, ser capaz, de estar sentados en la misma mesa, sin mirarnos mal, sin resoplar, sin putear, sin tirarnos con nada. Por lo bajo me miraba, se que lo hacia, pero me miraba como a cualquier otra amiga de su hermana. Hoy puedo decir que somos una ex-pareja bastante civilizada, o dos imbéciles que se siguen amando como el primer día pero que no son capaces de dar el paso. 

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