martes, 24 de diciembre de 2013

The Grinch

Es imposible que al llegar a éstas fechas la mente humana no haga un careo por todas las vivencias de éste año, yo sinceramente no me siento a hacer un balance porque eso desencadenaría en un suicidio, pero igual, es inevitable que al llegar la hora de apoyar la cabeza a la almohada todos esos fantasmas se hagan presentes expectantes a mi reacción, que casi siempre se hace cuerpo en forma de lágrimas y desconsuelo. Ademas de que el mundo pareciera que conspirase para llevarte al mismo camino, hacerte dar cuenta lo mal que estás y de lo desastrosa que llegaste a fin de año, que la soledad y la desgracia te rodea y que la buena suerte es algo que hace rato no te acompaña. Perdonen, debería hablar en primera persona, pero me siento mejor escribiéndolo así. No armé el árbolito, y no pienso hacerlo, mañana voy a acostarme temprano y no le voy a escribir deseándole felicidades a nadie, porque no siento que deba hacerlo, porque no soy feliz y porque no tengo nada que festejar. Porque son fechas para pasar junto a la familia, y creo que eso ya no lo tengo. Hoy fue un día tan raro que se me retorció el corazon y tuve esperanzas de un mundo mejor al mismo tiempo. Estuve con la familia de Mr. Horn y debo reconocer que el alma se me hizo chiquita un rato, y hasta se me salen esas cosas de los ojos llamadas lágrimas de nostalgia, la prima me confesó una charla que tuvieron, donde él le recomendaba al primo que debia dejarse de pavadas y conseguirse una mina buena como yo, que estudiara, que trabaje, seria, buena gente, que él reconocía que yo era buena mina, pero que él no estaba pronto; eso en el fondo me da un poco de dolor, porque sabiendo todo eso no fue capaz de retenerme, pero al final tambien me alegra el alma, porque es capaz de reconocer y confesar al mundo que yo era todo eso, y que no fue solo un chamuyo que supo decirme alguna vez. Ella me dijo que él me quería muchisimo, pero que no lo espere. Yo le dije que no, pero en el fondo se que mi corazon lo va a esperar toda la vida, porque ya lo dijo Ludovica, cuando me enamoro solo la muerte puede deshacer ese nexo. También dijo que éste año mi vida había cambiado radicalmente en cuanto a la familia, lo que me puso la piel de gallina, y también que un viejo amor volvería el que viene a proponerme matrimonio, lo que mas crispó mis nervios. No queda otra que esperar a ver que me deparará el futuro, tratando de poner la mejor sonrisa y que sea mucho mejor que el se está terminando, que puedo asegurar que fue bueno para muy pocos. Haya como haya sido su año, y sea lo que sea que les depare Ludovica o su astróloga referente, traten de pasar las fiestas de la mejor manera posible queridos y escasos lectores, y disfruten de los que están, que para las siguientes no sabemos si estan. Salú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario